En 1982, en medio de una época marcada por la alta inflación, el ingeniero civil Rodolfo Garza Cavazos decidió emprender un camino distinto al de su formación. Movido por la visión de crear algo completamente nuevo, junto con un socio, fundó Agropecuaria El Arranque. Con un espíritu pionero, eligieron la papa como su nueva apuesta, un cultivo que les permitiría conectarse con la tierra y enfrentar los desafíos de la naturaleza.
Hoy, gracias a la disciplina y el orden heredados de la construcción, pero guiados por la intuición y el corazón que exige la agricultura, sembramos más de 300 hectáreas de papa en el desierto de Nuevo León. Desde la reproducción de nuestros minitubérculos hasta el cuidado del producto final, nuestra misión es transformar cada rincón de esta tierra árida en vida y alimento para el consumidor final.